martes, mayo 23

Garganta seca de la noche

Negro insomnio sin latidos: una carga no tan pesada como el viento. Mil agujas en mi pecho deshidratado, sofocado por la bestia del mediodía. Un flujo de pensamientos en el ataúd cerrado de mi cerebro en busca de lo invisible a ojos del agua. Hazmerreír del ser, del automatismo, enarbolado sueño de espadas sin filo aparente.

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